Todas son frases leÃdas u oÃdas a través de los medios. La última de ellas la oà recientemente en un excelente programa de Vale TV, de divulgación sobre la prevención del dengue. Un médico, que, por lo demás, lucÃa muy competente en su materia, hablaba de evitar los depósitos de agua al aire libre, y ejemplificaba, entre otras cosas, con el agua que se vierte en un matero para regar una planta.
Quizás la más extravagante sea "a nivel de perfume...", oÃda hace algún tiempo a una bella animadora de televisión. La expresión "a nivel de..." generalmente se refiere a un plano horizontal con respecto a una escala vertical, es decir, un plano horizontal que se halla situado a determinada altura dentro de una escala vertical. En un edificio, por ejemplo, un apartamento puede estar "a nivel del 4º piso". En una montaña puede hallarse algo "a nivel de la cumbre...".
La escala vertical puede referirse a planos no espaciales, sino de tipo ideal: en la organización del Estado puede haber hechos "a nivel municipal", "a nivel estadal" y "a nivel nacional", referidos a las jerarquÃas de los órganos del poder público. Pero no es válido decir "a nivel nacional" con el significado de "todo el territorio nacional", ni tampoco "a nivel mundial" queriendo decir "en todo el mundo". Igualmente no serÃa válido decir que una decisión esté "a nivel de sentencia", pero sà que un asunto está "a nivel del TSJ".
Es general la expresión impropia "veintiún por ciento" o "veintiún personas", en lugar de "veintiuno" o "veintiuna". Igualmente se dice mucho "mal práctica médica", en lugar de "mala práctica...".
También se ha generalizado la expresión "a las 12 del mediodÃa". No se trata realmente de un error, sino de una redundancia innecesaria, pues basta decir "a las 12 del dÃa". Pero sà es un feo error decir "la una pasado el meridiano" en lugar de "la una de la tarde". Este error se origina en creer que la palabra latina "meridiem" significa "meridiano", cuando lo que significa es "mediodÃa". De modo que "postmeridiem" significa "pasado el mediodÃa", y no "pasado el meridiano".
Otra redundancia del mismo tipo, también muy frecuente, la hallamos en expresiones como "pero sin embargo" o "en donde". "Pero" y "sin embargo" son conjunciones adversativas exactamente equivalentes. Asimismo la preposición "en" y el adverbio "donde" indican la misma noción de lugar, por lo que su repetición es innecesaria y a veces chocante.




