Archivo de posts: 8 Julio, 2008
  • Ingrid Betancourt

    Ingrid Betancourt, ex candidata a la presidencia de Colombia, se ha convertido en un claro ejemplo de constancia y dignidad para Colombianos y Franceses y para todos aquellos que creen en la lucha, en la libertad de los seres humanos. Aún después de todo lo sucedido su forma de expresarse deja ver a una mujer que sigue manteniendo una misma posición política y una capacidad intelectual que la mantiene actualizada, constituyéndose de tal manera en una nueva actora para la principios políticos que se viven en la actualidad.

    Ingrid Betancourt

    "...El tiempo va a decantar muchas cosas después que se calmen las expresiones jubilosas por la libertad, principio humano fundamental.

    Se despejarán las dudas que se ciernen y que irán aumentando con relación a la historia del heroico rescate, que algunos dicen, no es más que una entrega anunciada, como la pidió el presidente Chávez, y que la delación de un contacto europeo permite variar las cosas y montar la historia que oímos.

    Finalmente, se aclaren o no las dudas, que no produzca esta libertad una sensación de que se ganó la guerra, como dijo algún soldado, con un parlamento que parecía ensayado pero sin fuerza. Nadie está ganando la guerra sino la muerte. Es necesario que gane la vida con el diálogo y los acuerdos para la paz que es una u otra forma de libertad..."

    Ingrid ha vuelto. Celebramos su retorno (lúcida y lozana). Más festejamos lo que representa: el triunfo de la verdad, la vida y la libertad sobre la maldad, la falsa y el abuso. Ojalá siga agradeciendo a quien debe agradecer. A Dios, a Colombia y a Uribe. Ojalá no se deje seducir por el protagonismo, por el utilitarismo, ese que nubla la humildad y brota la ansiedad por el poder. Y ojalá no empeñe el alma al diablo después de haber convivido con él, a cuenta de verse empotrada en las paredes de Casa Nariño. Veamos, pues, Ingrid, ¿y ahora qué?

  • Virtudes: la humildad

    En muchas oportunidades algunas de las personas que entran a mi bitácora me confunden con una extraordinaria mujer “Maytte” quien siempre con sus oportunas palabras orienta a quienes atraviesan momentos difíciles, no obstante al responderles terminan agradeciendo lo que les he aconsejado sobre uno u otro tema.

    Les he elaborado un pequeño post sobre la humildad, sobre una de los tantos valores que son necesarios para la coexistencia con los demás y que constituye una virtud extraordinaria para quien es capaz de trasmitirla de poseerla.

    Humildad

    (Del lat. humilĭtas, -ātis).

    1. f. Virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento.

    2. f. Bajeza de nacimiento o de otra cualquier especie.

    3. f. Sumisión, rendimiento.

    ~ de garabato

    1. f. coloq. La falsa y afectada.

    Según Wikipedia: Una persona humilde generalmente ha de ser modesta y vivir sin mayores pretensiones: alguien que no piensa que él o ella es mejor o más importante que otros. El concepto de la humildad en varias confesiones es a menudo mucho más exacto y extenso. La humildad no debe ser confundida con la humillación, que es el acto de hacer experimentar en algún otro o en uno mismo una vergonzante sensación, y que es algo totalmente diferente.

    En muchas oportunidades algunas personas pecan de ser humildes y no dan a demostrar lo grandes que son… La humildad permite a las personas ser dignas de confianza, mostrar lo inmensamente grandioso que puede ser su corazón. Esta virtud es quizás, una de las más escasas en el ser humano, la mayor parte de las veces muchos pretenden tener lo que no tienen, mostrar al mundo lo que no son.

    La humildad esta desprovista de orgullo, arrogancia de soberbia o vanidad. No por ser humilde seremos menos que otros y para serlo no hace falta pregonar todo lo que sabemos, todo lo que somos o hemos obtenido (A menos que las circunstancias nos obliguen a ello), basta con tener conocimiento de lo que somos capaces de realizar, de las virtudes o limitaciones que tenemos, sin dejar de entender los defectos y cualidades que poseemos.

    Yo juro que vale más ser de baja condición y codearse alegremente con gentes humildes, que no encontrarse muy encumbrado, con una resplandeciente pesadumbre y llevar una dorada tristeza.

    William Shakespeare

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