Ingrid Betancourt, ex candidata a la presidencia de Colombia, se ha convertido en un claro ejemplo de constancia y dignidad para Colombianos y Franceses y para todos aquellos que creen en la lucha, en la libertad de los seres humanos. Aún después de todo lo sucedido su forma de expresarse deja ver a una mujer que sigue manteniendo una misma posición política y una capacidad intelectual que la mantiene actualizada, constituyéndose de tal manera en una nueva actora para la principios políticos que se viven en la actualidad.

Ingrid Betancourt

"...El tiempo va a decantar muchas cosas después que se calmen las expresiones jubilosas por la libertad, principio humano fundamental.

Se despejarán las dudas que se ciernen y que irán aumentando con relación a la historia del heroico rescate, que algunos dicen, no es más que una entrega anunciada, como la pidió el presidente Chávez, y que la delación de un contacto europeo permite variar las cosas y montar la historia que oímos.

Finalmente, se aclaren o no las dudas, que no produzca esta libertad una sensación de que se ganó la guerra, como dijo algún soldado, con un parlamento que parecía ensayado pero sin fuerza. Nadie está ganando la guerra sino la muerte. Es necesario que gane la vida con el diálogo y los acuerdos para la paz que es una u otra forma de libertad..."

Ingrid ha vuelto. Celebramos su retorno (lúcida y lozana). Más festejamos lo que representa: el triunfo de la verdad, la vida y la libertad sobre la maldad, la falsa y el abuso. Ojalá siga agradeciendo a quien debe agradecer. A Dios, a Colombia y a Uribe. Ojalá no se deje seducir por el protagonismo, por el utilitarismo, ese que nubla la humildad y brota la ansiedad por el poder. Y ojalá no empeñe el alma al diablo después de haber convivido con él, a cuenta de verse empotrada en las paredes de Casa Nariño. Veamos, pues, Ingrid, ¿y ahora qué?