Como lo he escrito en más de una oportunidad Alexis Márquez Rodríguez, Catedrático - Profesor de Castellano y Literatura, Abogado, Individuo de Número y Vicepresidente de la Academia Venezolana de la Lengua, de reconocida trayectoria dicta cátedra a la hora de explicar el uso correcto de la gramática española. Es por tal motivo que me apresuro a traer a la bitácora sus escritos que espero sirvan como punto de apoyo para quienes procuran una mejor construcción gramatical en sus artículos…

Los errores más frecuentes en el lenguaje periodístico y en el de los demás medios de comunicación residen en el mal uso de las preposiciones, quizás debido a que en nuestro idioma hay demasiadas preposiciones, muchas de las cuales tienen, además, numerosos y muy variados usos.

Algunos errores de este tipo, por mal uso de las preposiciones, son sumamente conocidos, y hasta famosos. Uno de ellos es el llamado dequeísmo. Consiste en emplear la fórmula "de que" cuando la sintaxis exige que sólo se emplee la partícula "que", sin la preposición "de".

El problema se da con ciertos verbos, por lo que para evitar el error hay que observar el verbo de que se trate, y saber si dicho verbo admite la fórmula "de que" o no.

Generalmente se trata de verbos transitivos. Recordemos que los verbos transitivos son los que llevan complemento directo, y su identificación es fácil si sabemos cómo conocer si está presente este complemento y cuál es.

Supongamos que se trata del verbo "decir". La conjugación de este verbo generalmente supone que hay "una cosa dicha", que es precisamente el complemento directo. Si construimos la frase "Yo digo que eso está mal hecho" observamos que hay "una cosa dicha", que es la frase "que eso está mal hecho"; ese es el complemento directo.

Esta frase no lleva preposición "de", en consecuencia, será un error decir "Yo digo de que eso está mal hecho". Lo mismo ocurre con el verbo "pensar". Este verbo supone una cosa pensada, que sería el complemento directo: "Yo pienso que no conviene hacer eso". La cosas pensada, es decir, el complemento directo, "que no conviene hacer eso", no lleva la preposición "de".

Por tanto, sería un error decir "Yo pienso de que no conviene hacer eso". La norma básica es que los verbos transitivos no admiten la preposición "de" antes de la partícula "que" con la cual empieza el complemento directo.

Distinto es el caso de los verbos pronominales, que son los que se conjugan con ciertas formas del pronombre, como "me", "te", "se", "nos", "os" y "se": "Yo me llamo", "Tú te equivocas", "Él se alaba", etc. Es frecuente que al conjugar estos verbos exijan la fórmula "de que": "Yo me alegro de que vengan a mi casa"; "Tú te complaces de que ellos se vayan"; "Ella se acuerda de que tú la dejaste esperando". En los tres casos es obligatoria la preposición "de" seguida de "que".

Sin embargo, por temor a cometer el vicio del dequeísmo es frecuente que se suprima la preposición, con lo cual se cae en otro error, tan grave como el dequeísmo.

Este nuevo error se comete por lo que los gramáticos llaman "ultracorrección", y no hay duda de que se procede así por ignorancia. Pero poniendo un poquito de atención al hablar o escribir, ambos errores pueden evitarse. El error se evita fácilmente observando que, en los ejemplos citados, "Yo me alegro de algo...", "Tú te complaces de algo...", "Ella se acuerda de algo...", y en todos esos casos ese "algo" comienza con "que": "que vengan a mi casa", "que ellos se vayan", "que tú la dejaste esperando".

Errores frecuentes en el lenguaje periodístico venezolano - Parte I
Alexis Márquez Rodríguez

El famoso de que

Posiblemente no hay en nuestra lengua, ni ha habido nunca, un villano tan famoso como el de que mal empleado. Todo el mundo lo conoce y habla de él. Incluso hay un flamante ministro del actual gobierno a quien satíricamente apodan “El ministro de que...” (Durante una entrevista en TV, de aproximadamente cuarenticinco minutos, lo utilizó veintisiete veces, sólo tres de ellas bien empleado). Es mucha la tinta que se ha gastado para denunciar y combatir ese uso del de que. Pero sigue tan campante... Es más, al parecer su uso aumenta cada día, a despecho de todo cuanto se hace por desterrarlo del habla común. Tiene, pues, un poder de persistencia verdaderamente respetable...

Al principio, el dequeísmo —como se ha llamado al vicio de emplear mal el de que—sólo lo hallábamos inmediatamente después de ciertos verbos: “Yo pienso de que...”; “Nosotros creemos de que...”; “La gente se imagina de que...”. Pero la fórmula se ha ido extendiendo, hasta abarcar los más diversos casos. Hemos leído, por ejemplo, “… es posible de que el bolívar llegue a un tope de veinte por dólar…”. Y también “No está planteado de que haya que reformular el presupuesto…”. E incluso “Parece increíble de que haya que tomar medidas de esa gravedad…”.

Como contrapartida, se ha extendido también la supresión de la posición de antes de que en muchos casos en que dicha preposición sí debe estar presente: “De lo que es casi imposible dudar es que expresa a un autor…”, leemos en un excelente ensayo sobre Mariano Picón Salas, escrito por uno de nuestros más notables críticos literarios. Y en una noticia de “El Nacional” sobre el SIDA se dice: “… se estima que el uso de la tarjeta sería prueba que el portador es alguien que se preocupa y se cuida…”. En ambos casos el sentido común indica la necesidad de que la preposición de preceda a que. Lo mismo ocurre en frases como “Colón estaba seguro de que navegando hacia el Poniente llegaría a Cipango”; “... a condición de que lo encuentre”; “Hasta el punto de que cada uno de ellos...”; “estamos conscientes de que...”. Pero a menudo oímos y leemos frases como éstas sin de. La supresión de la de, por cierto, es más vieja que el dequeísmo. Sin embargo, no tenemos dudas de que la campaña desarrollada contra éste ha provocado, como reacción, el aumento considerable de aquélla como una forma de ultracorrección, ante el temor de caer en el uso indebido del famoso de que.

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