El misterio insondable sobre las verdaderas razones de una conducta polÃtica tan extraña es lo que aquà vamos a referir como el factor Chávez. Algunos analistas insisten en afirmar que este factor tiene relación con una aguda racionalidad, con una inmensa capacidad de cálculo, propio de algunos grandes estadistas. Otros, por el contrario prefieren decir que esta conducta solamente prueba la inmensa necesidad de evasión ante hechos y circunstancias que resultan de difÃcil manejo. Es lo que en la teorÃa psicoanalÃtica de Freud se conoce como negación de la realidad, cuando la gente intenta no reconocer la magnitud de una amenaza. El dilema está planteado entre creer que Chávez piensa demasiado o por el contrario, teme en exceso.
El factor Chávez es una consecuencia natural de la trayectoria de su carisma. El ocaso de un liderazgo carismático siempre se resuelve en la oscuridad de una cadena de errores de cálculo sobre la propia capacidad del lÃder y lo que debe esperar de sus seguidores y oponentes. Al contrario de lo que ocurre cuando está en auge, el desencanto, la frustración, la sedición y los resultados perversos o contraintuitivos son los signos de que algunas cosas no están funcionando adecuadamente. En ese punto el buen juicio comienza a ser escaso y lo que antes era armonÃa cósmica comienza a trastornarse en desorden, caos y catástrofes. Los ejemplos sobran. Que se haya ido a debatir con un Fidel agónico y deslucido sobre temas tan importantes como la inmortalidad del cangrejo o la gastritis de Platón es entre todos el menor de los acontecimientos. Más importante resulta la conformación de las planchas del partido oficialista, una secuela del enésimo reciclaje de los mismos de siempre, o la vieja designación del décimo ministro de finanzas. Mucho más indicativo es la ferocidad con la que resolvió eliminar al gobernador de Yaracuy, o cómo pasó a la reserva a los cuatrocientos inhabilitados. En las primeras decisiones se observa el agotamiento de una receta que resulta inaguantable incluso para el propio presidente, condenado a los mismos, con los mismos errores. En las otras se aprecia un riesgo fuera de todo cálculo polÃtico, como si tuviese realmente aseguradas todas las bisagras del poder, sin que dentro de sus conjeturas pudiera caber la traición o una nueva correlación de fuerzas.
El factor Chávez ha abierto un boquete inmenso en sus propias posibilidades. La ContralorÃa y su titular se han convertido en el fiel de la balanza porque con estas decisiones el factor Chávez ha planteado una nueva posibilidad institucional para salir de él mismo; basta una decisión administrativa de un funcionario público, sin tener que esperar a las tediosas tramas judiciales, para terminar con el propósito de perpetuidad del régimen. Basta simplemente con que el Contralor decida que, entre las múltiples irregularidades administrativas que son pública y notoriamente responsabilidad presidencial, una de ellas pueda ser la excusa pertinente para comenzar una etapa transitoria de chavismo sin Chávez. Lo único que necesitamos ahora es que el Contralor decida inhabilitar a Chávez para que este drama nacional concluya definitivamente. Con esta decisión del Contralor, el presidente tiene en su tablero un jaque mate cantado, y él no se ha dado cuenta. ¿O es que piensa que Russian puede ser más fiel que Ismael GarcÃa o el General Baduel?¿O es que no piensa sino que apuesta? Lo cierto es que con esta decisión el Contralor y el Presidente son rehenes mutuos. Ese es el problema de la perversidad institucional, que tarde o temprano se convierte en el precedente perfecto, en la excusa perfecta contra el que lo esgrimió, una especie de autosuicido de efectos retardados. Pronto veremos los resultados.
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- 2008-06-29 @ 18:27:30

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- 2008-06-30 @ 00:09:45
Me hiciste reÃr de lo lindo después de abrir el post... A veces dudo de ese amor que siente Chávez por Castro, pienso que se trata algo asà como de seguir la corriente y no un pensamiento ideológico propio.
Chávez es manipulable y todos hacen de él lo que quieren, peor aún porque él supone que sus tendencias polÃticas son las correctas.
Besos





TioTaum