Los cambios son parte de la existencia y constantemente estamos sometidos a ellos, sólo que, usualmente, suceden tan paulatinamente que casi no los notamos. La vida está en un continuo proceso de cambio y renovación, por ende, nosotros también, y aun a pesar de saberlo, nos resistimos a ellos, aunque sean para nuestro bien. Los cambios nos atemorizan, porque implican soltar y dejar atrás, para vivir nuevas experiencias y enfrentar lo desconocido.
Existen dos tipos de cambios, los que suceden sin que nos demos cuenta de ellos, porque se manifiestan lentamente y como consecuencia natural de la vida y de nuestro proceso de crecimiento y madurez. Son los que ocurren día a día, sin que podamos percibirlos, como el desgaste de las cosas, el crecimiento de los niños, el envejecimiento… Pero hay otros que se presentan de manera inesperada, que nos sorprenden con su dureza y sus exigencias, y que nos llevan a vivir una experiencia totalmente nueva y desconocida que nos hace sentir temor, inseguridad o dolor.
Todos sabemos que los cambios son inevitables, pero aun así, tratamos de evitarlos o de postergarlos, pensando que de esa manera estaremos más seguros y felices. Inclusive, a veces vivimos la ambivalencia de desear un cambio con la cabeza, pero con las emociones hacemos todo lo posible para evitarlo, convirtiéndonos así, a causa de nuestro temor y actuación, en el obstáculo que detiene y sabotea la posibilidad de tener esa nueva experiencia.
Es natural que al reconocer los cambios que han ocurrido en nuestra vida, sintamos un poco de nostalgia por algunos de ellos, porque, definitivamente, ya forman parte del pasado y no los volveremos a vivir de la misma manera. Pero esto significa que tendremos la posibilidad de vivir nuevas experiencias, de superar nuevos retos, de aprender cosas nuevas que nos harán crecer, madurar y sentirnos bien, satisfechos por el permiso que nos dimos para vivir las oportunidades de cambio.
Debemos estar dispuestos a perder un poco, para ganar algo nuevo, entendiendo que tenemos la oportunidad de ser personas diferentes y mejores cada día, y que, además, tenemos el regalo de poder elegir como queremos vivir el resto de nuestra vida.
Continuar leyendo en: http://www.maytte.com/




jaypesant
Hola amiga Betty:
Como estas bien, espero que te hayas recuperado de tu salud y que todo haya salido muy bien, tienes que cuidarte mucho si.
Con respecto a tu artículo sobre el poder del cambio que experimenta nuestras vidas, saber reconocerlo es muy importante. Quien mejor que cada uno de nosotros para saber apreciar el valor de las cosas, creo que todo es de actitud, de decisiones, que uno asuma en la vida, y luego finalmente evaluar cual ha sido el resultado final de las decisiones que hayamos decidido llevar a cabo. Si siembras buenas actitudes en tu vida cosecharas buenas actitudes, o de lo contrario, no recibirás nada. Esta en nosotros cambiar nuestras vidas, cada segundo, cada minuto, cada hora, cada dia se produce un cambio, imaginate, me puede dar un infarto cardiaco, esto es imprevisto, sucede en segundos, si tu estas enferma , vas al hospital, tu actitud va a ser diferente a alguien que nunca lo ha estado,por ello, creo que las personas cada vez más debemos ser abiertas, francas, solidarias, comprensivas y muy sinceras con nuestras amistades con quienes frecuentamos a diario, a veces la vida se torna difícil, pero no es pretexto para sembrar buenos valores, buenas costumbres y muy buenos hábitos para conducir mejor el destino final de nuestras vidas. Creo que el poder del cambio que experimenta nuestras vidas finalmente es para ser mejores cada día como personas,tiene que ver mucho, con las actitudes y decisiones que determinemos llevar en la vida, importa mujcho considerar el presente hacia el futuro, no obstante el pasado nos ayuda a ser más reflexivos y tratar de ayudar a corregir nuestros errores y desaciertos.
Bien amiga Betty, ha sido un gustaso dialogar contigo, estaremos en contacto, cuidate mucho. chau.
Besitos,
Jaime Pérez S