A través de algunos meses hemos visto como la antigua Birmania ha sido sometida… cualquier indicio de oposición había sido reducido a su mínima expresión. Una junta militar que se negó a reconocer los resultados de las elecciones de 1990 acabó con la democracia reinante en este país que hoy se conoce como Myanmar, y, que de un modo brutal ha continuado con una violación inmutable de los derechos humanos.
Tras cuatro décadas de sometimiento, los monjes birmanos alzaron sus voces, demostrando coraje y gallardía, manifestando al mundo entero que “todo lo que reluce no es oro” recordándoles a su vez que son un país sometido a un gobierno totalitario, inhumano, represivo e ilegal y, que aún seguían sin ser escuchados… Nuevamente sus voces quedarían en silencio…
No obstante, que la protesta realizada por los monjes Birmanos a través de esa gran marea roja habida en Myanmar ha sido convertida por la naturaleza en el ciclón Nargis, sigue sin llamar la atención de esas autoridades intransigentes, resentidas y enfermizas, al no permitir el acceso a quienes solamente pretenden ayudar a ese pueblo que ha sido víctima de la opresión y esclavitud de un Régimen cuya sed de poder lo único que ansia es perpetuarse…
Son pocos quienes han podido prestar ayuda; la Organización World Vision es una de las escasas instituciones autorizadas por la Junta de Gobierno de Myanmar para socorrer a este pueblo en esta angustiosa situación. Médicos sin Fronteras (MSF) quienes pidieron un acceso sin restricciones a todas las regiones y poblaciones afectadas, también ha colaborado en esta loable e invaluable tarea a aquellos quedaron devastados y en el mejor de los casos sin comida y sin techo…
La naturaleza que en mucho de los casos no entiende razonamientos y “exterioriza” sus acciones sin medir consecuencias, ha hecho que la vista de todas las naciones volviera nuevamente a este país, cuyas autoridades solamente suspendieron el referéndum constitucional en las áreas más afectadas, mientras el resto del país deberá acudir a las votaciones este próximo sábado… “El referendo es muy importante para ellos (los militares), porque pretenden usarlo para cimentar su poder para siempre. Simplemente no prestaron atención al ciclón', denunció Soe Aung”.
Pareciera que la vida de las personas en casos como éste estuviese supeditada a la voluntad de entes inquebrantables en entendimiento y compasión.
Solamente quien es libre, construye la paz. “Felices los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios”, nos dice Jesucristo (Mt. 5, 12).






TioTaum
Birmania un país que tenia que ser un paraíso es un infierno, y aun encima este ciclón después del Tsunami, y lo peor el régimen militar de descerebrados que lo mal dirige, una oración por los Birmanos, por los muertos y también por los vivos.
Besos mil saludos
TioTaum