“Hablar mierda, (HM). Este es el tema del libro del filósofo de la Universidad de Princeton Harry G. Frankfurt (On Bullshit, Princeton University Press, 2005), un texto serio, profesional, salpicado de citas de autores como San Agustín y Wittgenstein).
¿Qué es HM? Todos sabemos lo que es (la olemos, la identificamos con facilidad), el problema es dar una definición precisa. Frankfurt dice, en primer lugar, que HM es una acción que se define, en buena medida, a través del proceso de su creación. (HM es un verbo; en español no existe un sustantivo exclusivamente asociado a los resultados de HM; a diferencia del que miente, que crea mentiras, el que habla mierda produce lo que se considera un desecho genérico, inservible y maloliente). Segundo, señala que el que habla mierda produce un discurso engañoso, artificial, que deforma los hechos, y es, por lo general, descuidado en el lenguaje y en su estructura lógica (la improvisación verbal es su mecanismo preferido); su forma es, usualmente, altisonante y pretenciosa (por todo lo anterior, los políticos, no todos por supuesto, tienen una tendencia a HM).
Frankfurt dice que HM es peor que mentir. Según él, el que miente al menos conoce la verdad con precisión (sabe cuáles hechos son ciertos y cuáles no), con el objeto de falsearla cuidadosamente. El hablador de mierda, por el contrario, no tiene en cuenta la verdad, con frecuencia no la conoce, no le importa. A punta de HM, el hablador de mierda avanza imperturbable con el propósito de conseguir sus fines (mezclando sin ningún cuidado verdades con mentiras). Esto último también es fundamental: el que habla mierda, por lo general, “busca algo” o deja la sensación de que “busca algo”, y así ofende al oyente.
En segundo lugar, por una razón más sutil. Existe, dice Frankfurt, un cierto escepticismo generalizado sobre la posibilidad de conocer la verdadera esencia de las cosas a través del estudio, la reflexión o la investigación. En estas condiciones, se duda entonces sobre la posibilidad real de conocer la verdad por estos caminos. Ante esto, la gente se repliega, con el fin de encontrar allí, en el fondo de sí misma, la verdad, su verdad. (…) (Armando Montenegro).
He traído parte de un artículo de uno de mis periodistas favoritos –Rodolfo Schmidt– por considerarlo elemental y de mucha relevancia para interpretar el sentido de algunas situaciones que suceden a diario, que forman parte de nuestro entorno, pero que en mucho de los casos molestan por ser tajante en la “cosa” que se reflexiona o en la interpretación de la verdad, como dice Harry Frankfurt: "incluso quienes persisten en negar la realidad objetiva de la distinción entre verdadero y falso siguen afirmando (sin que, al parecer, ello les cause ningún rubor) que esta negación es una postura que verdaderamente sostienen".
En la oportunidad que Schmidt escribió: "Hablar de mierda, es cosa seria" hacía un análisis sobre la interpretación que Chávez realizó sobre el triunfo del No el 2 de Diciembre pasado, al expresar que: «El triunfo del No es una victoria de mierda» en este artículo realiza varias reflexiones brillantes sobre los aspectos que puede abarcar la palabra Mierda.
En tiempos de convulsión social, como los que corren en la actualidad en el mundo entero, debemos agradecer a quienes denuncian la falta de compromiso con la verdad, la falta de ética que muestran todos y cada uno de esos gobernantes que lejos de conducir sus naciones hacia economías florecientes les hunden en pozos miserables de los que quizás jamás podrán salir…
Obviando las convicciones políticas de quienes habitamos en cualquiera de los hemisferios que constituyen nuestra tierra, no está demás escribir – y lo escribo en 1ra. Persona, no está demás que escriba reiterativamente – que la corrupción; el poder que vuelve al poder (Qué embrutece, que corroe el alma, la mente y el cuerpo, que envilece las entrañas, que se vuelve cruel, que enferma los sentidos) y la voracidad de las ambiciones desmedidas de aquellos a quienes elegimos como Presidentes son algunas de las causantes de todos los males universales… hambre, miseria, delincuencia, niños abandonados, droga, alcohol, desempleo, economías en crisis, decadencias culturales, falta de valores… otra la constituye “El hombre”
David Morán Bohórquez “Decir verdades o aceptar mentiras” ha escrito: entender la libertad individual, entender que el hombre libre e independiente es la base de cualquier sociedad progresista. Él trabaja para sus méritos y lucro. Si los obtiene puede ahorrar. Si ahorra, en la sociedad habrá crédito. Si hay crédito hay progreso social y si hay éste, habrá mayores inversiones. Si hay mayores inversiones y ahorro habrá mayor investigación y desarrollo. Entonces se podrá mejorar nuestra competitividad, habrá nuevas industrias con mayor valor agregado, por lo tanto habrá nuevos y mejores empleos. Si hay empleos estables mejorará la calidad de vida de las personas y su futura vejez. Si hay empleos estables habrá estímulos para el estudio y el mejoramiento profesional. Si hay mejoras en la competitividad serán mayores las exportaciones y mayores los estímulos a la innovación.
Ésta Señor Equis es la respuesta a la pregunta para acabar con el hambre en el mundo, para acabar con la miseria, la delincuencia, los niños abandonados, la droga, el alcohol, el desempleo, las economías en crisis, las decadencias culturales, la falta de valores y volver a convertir a los hombres en hombres y al mundo en algo mejor para vivir…
¤ ¤ Chávez: El triunfo del No es una victoria de mierda (El Nacional 6.12.07)
¤ ¤ “No es lo mismo ser pendejo que excretar por la boca”
¤ ¤ Sobre la verdad.- Harry G. Frankfurt