Este artículo lo dedico con todo mi amor, a Juan Carlos, mi primogénito

Por lo que a petición de partes y a la vez haciendo caso de los refranes, por el que reza «el que no oye consejos no llega a viejo» pasamos la página por un par de días –máxime– y les comentaré sobre un tema muy “nutritivo”.

Todos sabemos que existen los alimentos, y, que ellos son la base fundamental para la existencia de los pueblos, de las naciones, del mundo entero; es algo obvio, que no necesita ni preámbulo ni explicación; a pesar de ello, escribir sobre alimentos que se han convertido a lo largo de la historia en “inmortales” es muy significativo...

Y como en los cuentos de hadas escribiré (como si lo estuviese contando a Juanca). Había una vez unos señores muy, muy grandes, hombres de enormes proporciones, fuertes y trabajadores que llegaron desde tierras lejanas a las bellas costas del Archipiélago Canario, se asentaron en ellas, con sus rebaños de cabras y cultivaron la tierra, y de la tierra surgió entonces la cebada y de la cebada se originó “El Gofio” «un alimento de gran riqueza nutritiva, ya que contiene proteínas, es muy rico en hidratos de carbono y fibras, varios minerales, así como vitaminas B1, B2, B3 y C, hierro, calcio, magnesio y sodio, los cuales son indispensables para nuestra dieta diaria, que se obtiene de una mezcla de granos tostados y molidos a la piedra, al que se le añade una pizca de sal».

Estos grandes hombres fueron “Los Guanches” quienes basaron su alimentación en el gofio, el cual era consumido amasándolo con agua y sal. Se solía utilizar un zurrón para amasar, contener y transportar el gofio preparado ¿?

Zurron

Después de la posguerra el gofio fue, por su gran poder alimenticio, base del sustento del pueblo canario. Para aquel entonces, en los barcos clandestinos que salían de Canarias, la provisión indispensable era el gofio, ya que éste podía conservarse durante mucho tiempo, en buenas condiciones y sin dañarse, si se mantenía alejado de la humedad. “Alimento de los pobres que sirvió de sustento en la época de hambruna, podría escribir sin temor a equivocarme...”

En las islas de Lanzarote y Gran Canaria fue donde se utilizó la palabra “Gofio” para designar su nombre, con la cual ha subsistido hasta nuestros días. En Tenerife se le denominaba Ahoren, aunque actualmente siguiendo los designios de los Canarii de Gran Canaria y de los Majos o Maxos de Lanzarote, en la Isla de los Chicharreros o tinerfeños, también recibe dicho nombre, Gofio. Calidad y nutrición sus principales características. No en vano en 1994, le fue concedida la Denominación de Origen. Es llevado a América Latina por los emigrantes canarios, pasando a formar parte de la gastronomía uruguaya, brasileña y la venezolana.

Entre las propuestas culinarias, donde es utilizado el gofio están:

• Berrendo: gofio amasado con agua y trocitos de queso.
• Cabrillas: cucharadas de gofio en polvo que se toman acompañadas de vino.
• Rala: gofio diluido en caldo, leche e incluso vino.
• Escaldón: gofio revuelto con caldo hirviendo.
• Revuelto: gofio amasado con agua o caldo hirviendo.
• Pan de gofio: pelota hecha de gofio con agua y sal.

El Molino de Las Mercedes «La fuerza de voluntad» Subiendo por la carretera de Las Mercedes, a mano izquierda, nos encontramos con un señero molino de gofio...