Leer es algo extraordinariamente maravilloso; la lectura nos abre un mundo infinito de posibilidades lingüisticas e intelectuales; entendiendo que a través de ésta podemos concebir el mundo más allá de su apariencia superficial, asomándonos a otras naturalezas, a otras ventanas, al funcionamiento de otros personajes y otras circunstancias. Los hechos que nos llevan a pertenecer a este Universo son muchos, diferentes unos de otros; no obstante, siempre tienen un sólo propósito, aprender de esta lectura y a la vez sentir placer al hacerlo.

Libros

Al final de sus días Salvador Garmendia uno de los más importantes narradores venezolanos contemporáneos; confió a Eloi Yague, escritor y periodista que ya no le gustaba escribir novelas largas y que la extensión que consideraba ideal para la elaboración de éstas era de 80 páginas.

Por lo que me he atrevido a traerles un pequeño resumen de novelas y cuentos breves a tomar en consideración a la hora de hacer una selección que les permita a los bibliófilos escoger de un mundo finito de “material” literario.

Entre las novelas breves tenemos: De Jerzy Kosinski (Polonia), mi preferida, Desde el jardin; de Julio Cortázar (Bruselas) su novela magistral El perseguidor, que deberán leer antes de su laberinto narrativo llamado Rayuela. De Hermann Hesse (Alemania), El lobo estepario, de Camus El extranjero.

De los escritores mexicanos nombraré la obra de Juan Rulfo, Pedro Páramo, una novela tan corta como contundente. Roberto Bolaño con sus excelentes novelas breves Nocturno de Chile o Amuleto, que en nada desvirtúan la obra que lo hiciera ganador del Premio Rómulo Gallegos Los detectives salvajes.

De Colombia podemos nombrar a muchos autores además de García Lorca; entre ellos la autora de Delirio (con 342 páginas), quien ganara el Premio Alfaguara 2004, Laura Restrepo, quien también tiene una novela corta excelente titulada La multitud errante (128 páginas). De Alvaro Mutis su saga Maqroll El Gaviero y para quienes gusten de novelas escritas en forma de poesía ofrece Llona llega con la lluvia. Un bel morir o La última escala del Tramp Steamer, texto dedicado a Gabriel García Márquez.

El maestro de la narrativa uruguaya Juan Carlos Onetti siempre prefirió la brevedad y la mayoría de sus novelas no pasan de las 200 páginas, salvo La vida breve, considerada su Obra maestra.

Asimismo del argentino Ernesto Sábato quien si escribió novelas largas, pero que también nos trajo su Obra maestra El túnel, una novela corta de excelente calidad. Si hablamos de Borges es proverbial su preferencia por la brevedad, por lo que nunca escribió una novela, dejando sin embargo, un legado de cuentos, poemas y ensayos.

Entre los escritores estadounidenses de hoy destacan: Paul Auster con novelas como Fantasmas o El país de las últimas cosas y el cuentista Raymon Carver, autor, entre otros libros de De qué hablamos cuando hablamos de amor o ¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor?, con títulos casi más largos que su relato.

Otro cuento corto que vale la pena mencionar La metamorfosis de Kafka.

En Venezuela la novela corta tiene su historia podemos mencionar Cubagua (1931) de Enrique Bernardo Núñez, una pequeña joya de 103 páginas. De Salvador Garmendia Los pequeños seres y Los habitantes. De Andrés Mariño Palacio, Los alegres desahuciados.

De Eduardo Liendo sus novelas breves Mascarada, El mago de la cara de vidrio, Los platos del diablo o Diario del Enano; no se puede obviar El round del olvido con 506 páginas de prosa de alta calidad.

Entre los jóvenes narradores hay algunos cuya habilidad no puede dejarse de nombrar en esta lista con obras como Juana la Roja y Octavio el Sabrio y Viste de verde nuestra sombra. De Israel Centeno, Calletania y de Luis, Medina Matándolas a todas, una divertida novela de enredos con trasfondo policial. De Miguel Otero Silva, Casas muertas y Oficina No. 1