Hoy he amanecido como todos los días de muy buen humor, no sé por qué recordé unas vacaciones en España, pero les voy a relatar lo sucedido en esa oportunidad. Quise hacer un viaje pintoresco desde Toledo hasta Cadiz por lo que decidí tomar un coche (carro) que me llevara a mi destino con varios pasajeros a los cuales obviamente no conocía.
Fue uno de los días más divertidos de mi vida. Los pasajeros eramos 4 y entre ellos había un Señor que verdaderamente fue el alma de la fiesta, Virgencita no había oido tanto humor en una persona como en aquel Señor, reimos y reimos tanto que las arrugas que hay en mi hermoso rostro las tengo desde ese bendito día, jajajajajajaja ops! se me chispoteó lo de las arrugas.
Finalmente cuando llegamos a Cádiz el Señor beso la tierra y decía Gracias, gracias Dios porque este jodido cabrón nos quería matar, jajajajajajajaa. Luego a una de las Señoras que se le quedó viendo con peculiar asombro, le dijo, !hala que tengo los pantalones cagaos, que tengo los pantalones cagaos! que pensaba que no llegaría a mi tierra, y la besaba, una y otra vez y nosotros reíamos y reíamos.
Y es que el chofer que iba conduciendo el coche (carro) manejaba como una fiera.
Dedico este "poema"
A este Señor de quien no recuerdo su nombre, ni su señas, quiero enviarle "mentalmente" estos chistes dedicados a la fealdad, yo diría "Oda a la fealdad", que copié del blog de un cyberamigo, y a ustedes también para que rian un poquito !joder! que todo no puede ser tragedia.
De feos se trata
Yo era tan feo que, cuando nací, el médico preguntó donde estaba la cámara oculta.
Era tan feo que, cuando nací, el doctor me tiró al aire y dijo: "si vuela es murciélago", y luego me tiró en el agua y dijo: "si nada, es cocodrilo".
Era tan feo que cuando nací, el doctor me dio la cachetada en la cara. Luego fue a la sala de espera y le dijo a mi padre : "Hicimos lo que pudimos... pero nació vivo", y en lugar de felicitar a mi papá, lo golpeó.
Era tan feo, que mi madre, cuando nací, no sabía si había sido un mal parto o una buena cagada. Incluso, mi mamá no sabía si quedarse conmigo o con la placenta.
Como era prematuro me metieron en una incubadora... con vidrios polarizados.
Era tan feo, que cuando nací no lloré yo ¡lloró el doctor, mi papá y mi mamá! Mi madre nunca me dió el pecho porque decía que sólo me quería como amigo, así que en vez de darme el pecho, me daba la espalda.
Era tan feo que a los 3 meses aprendí a caminar, porque nadie me alzaba.
Era tan feo que cuando era chico, me acariciaban con una rama. Era un niño tan feo, pero tan feo, que un día mi mamá me llevó de camping y en la noche, los coyotes prendieron fogatas para que no me acercara.
Era tan feo que cuando jugaba al escondite nadie me buscaba.
Nací tan feo que cuando era niño, por las noches, mi "angelito de la guarda" dormía en la habitación de al lado.
Yo siempre fui muy peludo: a mi madre siempre le preguntaban: "Señora, a su hijo ¿lo parió o lo tejió?" Mi padre llevaba en su billetera la foto del niño que venía cuando la compró. Pronto me di cuenta que mis padres me odiaban, pues mis juguetes para la bañera eran un radio y un tostador eléctrico.
Una vez me perdí, y le pregunté al policía si creía que íbamos a encontrar a mis padres; me contestó: "No lo sé; hay un montón de lugares donde se pudieron haber escondido".
Era tan feo que me exhibían en una feria por teléfono.
Era tan feo que cuando me despertaba, el sol se escondía.
Era tan feo, que no podía dormir, porque cuando venía el sueño, lo espantaba.
Era tan feo, que me dolía la cara.
Era tan feo que los ratones me comieron el documento y dejaron la foto. Cuando fuí al zoológico los monos me tiraban galletitas. Mis padres tenían que atarme un trozo de carne al cuello para que el perro jugara conmigo.
Cuando me secuestraron, los secuestradores mandaron un dedo mío a mis padres para pedir recompensa. Mi madre les contestó que quería mas pruebas.
Tuve que trabajar desde chico. Trabajé en una veterinaria y la gente no paraba de preguntarme cuánto costaba yo.
Un día llamó una chica a mi casa diciéndome: "Ven a mi casa que no hay nadie”. Cuando llegué no había nadie.
Era tan feo que el psiquiatra me hacía acostar boca abajo.
El psiquiatra me dijo un día que yo estaba loco. Yo le dije que quería escuchar una segunda opinión. "De acuerdo, además de loco es usted muy feo", me dijo.
Una vez, cuando me iba a suicidar tirándome desde la terraza de un edificio de 50 pisos, mandaron a un cura a darme unas palabras de aliento. Sólo dijo: "En sus marcas, listos..."
El último deseo de mi padre antes de morir era que me sentara en sus piernas. Lo habían condenado a la silla eléctrica...
Era tan feo, pero tan feo, que cuando mandé mi foto por e-mail, el antivirus la detectó.
Era tan feo que me miraban dos veces porque la primera no se lo creían.
Era tan feo que convertí a Medusa en piedra. Encima, me echaban del tren fantasma porque "asustaba demasiado".
Era tan feo que asustaba hasta los ciegos.
Era tan feo que cuando me miraba en el espejo, el reflejo se hacía a un lado.
Era tan feo que hacía llorar a las cebollas.
Era tan feo que tiré un boomerang y éste no regresó nunca mas.
Era tan feo que cuando iba al banco, apagaban las cámaras de seguridad.
Era tan feo que cuando fui a la casa de los espantos... regresé con una solicitud de empleo.
Sí, amigos, yo era tan feo, tan feo, que una vez me atropelló un auto... y quedé mejor. Y ahora soy, apenas... feo
http://blogdeusosmultiples.blogspot.com/2007/02/confesiones-de-un-tipo-feo.html